La puerta fría

Y a veces gritaba y gritaba. Utilizaba toda la luz que había en su interior para contarle al mundo lo que nadie sabía. Incluso en ocasiones utilizaba sonidos extraños para llamar la atención de los demás. Aparecía, desaparecía, se escondía. Perseguía a las personas para después sorprenderlas en los lugares más inhóspitos. Permanecía en silencio, agazapado, agachado en medio de la oscuridad. Cuando conseguía captar alguna mirada, se sentía feliz; ése era el sentido que tenía toda su existencia. En sus ratos libres, se escondía en el vacío como un cuasimodo rechazado y se dedicaba a observar y analizar a los individuos en secreto recopilando todo tipo de información sobre lo que les gustaba, lo que odiaban, lo que les gustaría ser; lo que eran y lo que no eran. Cualquiera hubiera dicho que se trataba de un loco, o peor aún , de un psicópata. Un ser enajenado y distorsionado, un estúpido mecanismo inútil rechazado por la sociedad. Vivir flotando en Internet y siempre al acecho, no era fácil para nadie. Especialmente cuando tu tarea diaria consiste en ser un Banner, o como dicen algunos que intentan desprestigiar el oficio, un simple anuncio de Internet. Una especie de mensaje mal hecho, encastrado o almacenado en algún pequeño recoveco intergaláctico en el que el tiempo no existe. Sólo la espera infinita a quedar completamente obsoleto, significará un punto definitivo en su existencia, la muerte.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s