Relatividad

La señora Júlia no está enferma, sólo es una paciente. Y su hijo no está en la cárcel, en realidad es sencillamente un interno del centro penitenciario. Otra cosa que es mentira es que su marido sea un retrasado mental. Su esposo es simplemente una persona de desarrollo tardío. Y a propósito de eso, a Júlia no le gusta que le llamen puta, prefiere el concepto mujer pública o de la calle. Término que le hace sentir mejor cuando las cosas se ponen negras, o debería decir, de color. Porque si Júlia se muere de cáncer, en el entierro simplemente contarán que nos dejó a causa una patología crónica. Pues al fin y al cabo, lo que queda tras toda una vida de sufrimiento no es una víctima, sino simples daños colaterales.

               En la imágen del centro,  una mujer jóven y una vieja a la vez.

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